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Cómo enfrentar ataques de desinformación digital contra nuestro candidato y su campaña

Para entender mejor cómo las ofensivas de desinformación, tan de moda hoy en día, afectan a candidatos y a sus campañas, y cómo los asesores pueden contrarrestar estos ataques,

la experta en opinión pública, detección de desinformación y respuestas rápidas, Jiore Craig, ofrece algunas soluciones aprendidas en más de siete años de experiencia en estos temas con la firma de consultoría demócrata, GQR (Greenberg, Quinlan y Rosner) de Washington DC.



Como vicepresidenta de esta firma, Jiore Craig ha enfrentado ataques de desinformación dirigidos a sus clientes en los Estados Unidos, Latinoamérica y Europa. Su labor la convierte en una referente en la lucha contra las estrategias de desinformación atribuidas a terceros países y orientadas a desestabilizar las democracias.


Debido a la generalización de los ataques de desinformación contra líderes alrededor del mundo y a la velocidad como estas técnicas de desprestigio se van perfeccionando, muchos políticos cada vez tienen mayores expectativas de que sus asesores electorales, independientemente de su especialidad, tengan al menos un conocimiento básico sobre cómo evaluar y enfrentar estas agresiones. Este artículo brinda una guía con instrucciones prácticas sobre el tema.

Ataques de desinformación contra candidatos y campañas van desde simples acusaciones sin fundamento con fotos y audios adulterados, hasta el uso de la más reciente tecnología en "deepfake vídeos", donde se pueden alterar de forma muy creíble filmes con gestos y palabras que el personaje atacado nunca realizó. Un reciente ejemplo del uso de "deepfake" contra un político, ocurrió con la aparición de un vídeo visto más de 2.5 millones de veces en YouTube, donde Nancy Pelosi, actual Presidenta de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos y famosa opositora de Donald Trump, aparece con señales de alicoramiento durante una rueda de prensa.


Ver nota de CBS News donde se muestran "deepfake vídeos" de políticos.



Comentando los permanentes avances técnicos de las tácticas de desinformación que la consultora Craig enfrenta en cada elección, ella sostiene que uno de los pocos elementos que no cambian en estas prácticas es que se mantienen en constante uso y perfeccionamiento durante las decenas de procesos electorales que se llevan a cabo en el mundo todos los años. Esto quiere decir que las tácticas y tecnologías que este año las agencias de desinformación ensayan en las elecciones de Lituania, República Checa y Etiopía, muy seguramente van a ser aplicadas para influenciar los procesos electorales de Chile, Ecuador y Perú en el 2021.


La primera parte del artículo a continuación, contiene extractos de una entrevista que Jiore Craig concedió a Shane D´Aprile (coeditor de Campaigns & Elections, USA ) sobre este tema, en septiembre del 2020. La segunda parte, incluye una corta exposición sobre las "Cuatro formas para luchar contra la desinformación" que Craig publicó en el blog de "Campaigns & Elections, USA" en diciembre del 2019. El tema tratado puede ser de especial interés para cualquier persona que trabaje o quiera conocer más sobre las áreas de estrategia y comunicaciones de una campaña electoral.


Entrevista de Shane D´Aprile con Jiore Craig titulada: "Por qué su campaña necesita un plan para combatir la desinformación digital" (Why Your Campaign Needs a Plan to Fight Disinformation Online.) Realizada en transmisión virtual el 9 de septiembre del 2020


Shane D´Aprile: ¿Qué opina de la decisión de Facebook de prohibir avisos políticos durante los 7 días previos a las elecciones?


Jiore Craig: Siempre es bueno ver las redes sociales tomando en serio los temas de desinformación política. Sin embargo, en este caso, es una medida que le impide a las campañas comunicarse directamente por este medio con muchos de sus votantes. Además por lo que hemos investigado sobre ataques de desinformación por Facebook, la gran mayoría no se origina con publicidad paga donde se puede identificar su fuente y estos son los avisos que Facebook está prohibiendo con su reciente medida.


Desde la consultoría política se le han hecho muchas sugerencias a Facebook para que realmente enfrente los problemas de desinformación electoral. Por ejemplo, que sus algoritmos promuevan noticias de fuentes confiables o que castigue a las personas que publican evidente desinformación, no otorgándoles los primeros lugares en "performance" a sus publicaciones. Lamentablemente Facebook no ha tomado en serio nuestras sugerencias, y ahora por el contrario, al prohibir publicidad política legítima, esta impidiendo que fuentes confiables lleguen a los votantes faltando una semana para las elecciones, [lo que afecta más a campañas pequeñas que no tienen presupuestos para publicitar en medios más costosos.]



Shane D´Aprile: ¿Cómo ve el proceso de voto por correo y las prácticas de desinformación que en este momento se adelantan para desprestigiar esta forma de participación electoral en los Estados Unidos?


Jiore Craig: Se ha adelantado un gran esfuerzo publicitario para hacer que los votantes desconfíen del voto por correo. Las mismas organizaciones (pro-Trump) que están deslegitimando en algunos sectores de la población esta forma de participación, le están diciendo a sus seguidores que voten por este medio. Entonces considero que es una actitud bastante hipócrita y deshonesta. Para nosotros, (los Demócratas) lo más importante es comunicarle a los votantes que es seguro votar por correo y explicarles cómo hacerlo. Este es un mensaje que estamos mandando de forma continua. Pero la situación no deja de preocupar porque es muy fácil tergiversar y confundir a grupos de votantes (muchos de ellos minorías) para que no participen correctamente y sus sufragios al final resulten anulados.



Shane D´Aprile: ¿En general, que le aconseja a sus clientes para detectar desinformación que esté siendo orientada a dañar sus campañas? Por ejemplo, datos dañinos contra el candidato o contra el grupo de personas que lo apoyan.


Jiore Craig: Lo primero que deben hacer es conocer quienes son sus potenciales votantes. De la misma forma como en el "mundo físico" hacen una encuesta u otro tipo de investigación para conocer los sectores de la población que más probablemente van a apoyar electoralmente al candidato, en el "mundo digital" también es bueno tener una clara idea sobre donde están los simpatizantes. Parte de esto es saber cuales son las redes sociales que ellos más frecuentan, en qué sitios digitales de la campaña se reciben más visitas y el tipo de personas que los siguen. En muchos casos, la mayoría de los votantes están en Facebook. También se encuentran grupos de simpatizantes en Twitter pero estos tienden a estar más involucrados en actividades políticas, que el resto de seguidores del candidato. Por supuesto, toda campaña debe desarrollar un trabajo constante en cuanto a generar bases de apoyo en otras redes sociales.


Una vez se conoce dónde están los seguidores en el amplio mundo virtual, se debe hacer una reunión con el resto de asesores de la campaña (no solo con el equipo digital) con el fin de desarrollar un plan de reacción y tenerlo preparado para cuando se detecten los ataques de desinformación. Si esto ocurre, el procedimiento tiene que cubrir los siguientes pasos: (1) Se debe determinar a cuántos de los potenciales votantes les está llegando la desinformación detectada, (2) Se debe evaluar que tan sofisticado es este ataque (número de piezas de desinformación contra la campaña, qué tan elaboradas están, etc), (3) Se necesita establecer si el tema de la desinformación es algo que realmente le interesa a los votantes que se inclinan a apoyar la campaña, y (4) Se requiere determinar si el ataque se basa en un tema nacional o si está focalizado en un tópico concreto de su distrito electoral, y que por lo tanto, va dirigido específicamente a dañar la campaña en la que se está trabajando. Craig observa que en los últimos años la consultoría política ha mejorado bastante en la elaboración de planes para lidiar con estas situaciones. Ahora los asesores son más hábiles evitando amplificar cualquier ataque de desinformación que esté dirigido hacia los votantes del candidato.



Shane D´Aprile: ¿Cómo se estructuran estos planes para estar preparados ante los ataques de desinformación contra la campaña?


Jiore Craig: Lo primero es saber qué tipo de medios de comunicación y qué redes sociales son las más usadas por los potenciales votantes. Luego, si como asesor se empiezan a observar mensajes en uno de estos medios, que causen preocupación, antes de hacer sonar la alarma y comunicárselo al candidato y a otros asesores, se debe rápidamente analizar si esta información está apareciendo en otras redes sociales que se están monitoreando. Adicionalmente se necesita intentar establecer cuándo se originó este ataque y si el mismo está atrayendo la atención de muchas personas. Esto último lo hacemos comparándolo con otros mensajes similares que aparezcan en la redes. Por supuesto, si la pieza de desinformación es aislada y solo es repetida en cuentas de los ya conocidos opositores, no es algo tan preocupante.


Es importante recolectar rápidamente esta y otra información para así poder tomar una decisión sobre cual podría ser la mejor reacción posible frente al ataque de desinformación que se está recibiendo. Un primer paso es coordinar a los representantes que la campaña tiene en cada red social y empezar a denunciar la desinformación de forma ordenada y consistente. La tarea se debe hacer de manera calmada y de acuerdo con las proporciones reales de los ataques.




Shane D´Aprile: ¿Qué opina de la tecnología para crear y diseminar "deepfake vídeos."? Esta es una tecnología que por ejemplo permite presentar un filme de un personaje poniendo en su boca lo que realmente nunca dijo. Como es algo que recién se está implementado en las elecciones no creo que por el momento vaya a afectar a la mayoría de las campañas, pero posiblemente, antes de lo esperado, vamos a tener que lidiar con esto con mayor frecuencia.


Jiore Craig: Sí, los "deepfake vídeos" son un problema. En este momento es una tecnología que despierta mucho interés entre periodistas, pero no la vemos con tanta frecuencia en las campañas, pese a esto sabemos que la situación va a cambiar, y cada vez vamos a enfrentar más desinformación basada en esta y otras tecnologías. Como regla general, la mayoría de las campañas no tienen el tiempo o los recursos para ponerse a probar si un vídeo es real o es "deepfake", por lo que se deben concentrar en saber si lo que el candidato dijo pudo ser cierto o no. Una vez se establece la veracidad del filme se necesita saber cómo esto influye en los votantes. Algo cierto pero que no afecta a la intención de voto de la mayoría de los electores, posiblemente no amerite ser aclarado. La contestación, sí se hace, debe ser proporcional en la medida en que el ataque realmente pone en riesgo la elección.


Shane D´Aprile: Nos acercamos en los Estados Unidos a un periodo electoral en que por enviar muchos votos por correo posiblemente no se van a conocer los resultados de los comicios sino varios días después. Esta es una situación muy fértil para la propaganda de desinformación, ¿Cómo las campañas se deben preparar para estos días de incertidumbre?


Jiore Craig: Las campañas, los votantes, los periodistas y todo el mundo en general deben recordar que ahora recibimos mucha información bastante rápido, por lo que este puede ser un momento propicio para tomar todos los datos con más calma. Debemos estar preparados para recibir muchos rumores infundados, fotos adulteradas, y precisamos desarrollar la capacidad para revisar la veracidad de todo lo que nos llega. De igual forma es importante que las campañas tengan los recursos para distribuir su propia información veraz, especialmente en la redes sociales donde están sus simpatizantes.

Toda campaña debe designar sus voceros para hablar con la prensa y con los simpatizantes que llamen a las sedes del candidato. Estos portavoces necesitan tener muy claro los puntos que se van a comunicar en sus diferentes conversaciones. Es importante que los representantes de la campaña siempre proyecten una imagen profesional, y que de forma calmada solo diseminen información verídica. Por supuesto sabemos que algunos personajes van a empezar a comunicar noticias falsas una vez se cierren las urnas de votación, nos gustaría que esto no fuera el caso, pero creemos que va a pasar. Entonces del lado del Partido Demócrata la consigna es ofrecer una respuesta coordinada, calmada y hablando solo con la verdad, eso sí con el mismo volumen de voz que nuestros adversarios.


Es bueno agregar que como voceros de una campaña, por cada vez que decimos: "mira, esto no es verdad", debemos repetir lo que sí es cierto unas cinco veces. De esta forma evitamos que al negar una desinformación, lo que terminemos haciendo es amplificarla.


Mapa donde se identifican cinco categorías de regulaciones para permitir el voto por correo. Las mismas van desde ser una alternativa universal (en el color más oscuro) hasta ser una opción restringida y requerir que el votante solicite un permiso especial (en el color más claro)



Shane D´Aprile: En una encuesta que hicimos de consultores políticos se encontró que la mayoría de ellos estaban dispuestos a usar desinformación, si percibían que la oposición ya la estaba empleando contra su campaña. Esto lo justifican como una forma para nivelar el poder de ataque de cada candidatura. Cree usted que se puede, a nivel profesional, llegar a un acuerdo para evitar que las campañas se hagan daño con desinformación.


Jiore Craig: Yo tengo la esperanza de que personas con diferentes ideologías se reúnan y compartan el propósito de implementar los mejores estándares posibles en las campañas. Pero debemos reconocer que la desinformación es un fenómeno en las redes sociales que sobrepasa los limites de los procesos electorales. Es algo que está generalizado en la sociedad. Por ejemplo tenemos casos de desinformación en temas de salud pública que ponen en riesgo a muchas personas y generan bastantes daños. Por esto creo que la desinformación es un problema que afecta a todas las profesiones, y cada una de ellas debe aportar ideas para combatirla. En lo referente a la consultoría política, no es bueno que actualmente tantas campañas enfrenten niveles tan altos de desinformación, por eso, como consultores en asuntos electorales, es fundamental tener todos los conocimientos necesarios para determinar de acuerdo con cada caso, cuál es la mejor forma de manejar estas situaciones.




Cuatro lecciones para luchar efectiva y eficientemente contra las cambiantes e innovadoras tácticas de desinformación



1. Ir a la ofensiva para generar confianza e inocularse contra la desinformación

La desinformación se basa en la confianza rota. Una campaña que permanentemente está construyendo relaciones directas con los votantes a través de sólidos programas de acercamiento, tanto de forma digital como personal, va a generar niveles de confianza que la blindan contra ataques de desinformación. Cuanto más confían los ciudadanos en un candidato y en su campaña, más débiles son estos ataques como arma para manipular la opinión de los votantes. En estas circunstancias cada intento de desinformación solo hace ver mal a quien patrocina estos mensajes.




2. No espere una panacea o descubrir una tecnología mágica

Las campañas a menudo buscan tecnologías mágicas para enfrentar los ataques de desinformación, pero la verdad es que no hay herramientas digitales o tableros en computadoras que las protejan de esto. Por ejemplo, los paneles de "escucha social", suelen tardar meses en construirse y a menudo están diseñados principalmente para defender la reputación de la marcas corporativas. Cuando se enfocan en escuchar la desinformación política, priorizan los patrones y la tecnología de las redes sociales usadas en la pasada contienda, no las de la elección actual. Además, muchas herramientas de escucha social producen métricas aparentemente digeribles, pero no logran determinar qué parte de sus datos representan a los votantes reales. Tampoco se sabe claramente qué hacer con los hallazgos que se consiguen. La realidad es que ninguna herramienta de monitoreo de redes sociales, por costosa que sea, va a poder proteger por si sola a una campaña. Por el contrario, lo que se ve es que las campañas que confían demasiado en este tipo de tecnología, terminan siendo aún más vulnerables a ataques de desinformación que otras que invierten menos recursos en esto.



3. Participa en la "escucha social" inteligente

Por supuesto, las campañas deben invertir en protegerse de la desinformación. Necesitan hacerlo de una forma inteligente, concentrándose en su propio y único contexto político y geográfico. La idea es generar información que sea procesable y pueda ser utilizada en operaciones de campaña más amplias.


La escucha inteligente en redes sociales debe centrarse en los factores que son importantes teniendo en cuanta el grupo de potenciales votantes con el que cuenta cada campaña. De la misma manera que en el mundo no virtual, las candidaturas deben comprender a sus electores para dar forma de manera efectiva a sus mensajes, colocar anuncios, tocar puertas o responder a las noticias, en la actividad digital, las campañas deben saber cómo sus posibles votantes utilizan las redes sociales para determinar la mejor forma de relacionarse con ellos. Por ejemplo, si solo el 5 por ciento de los votantes potenciales de un candidato usan Instagram, invertir mucho en anuncios por esta red es un desperdicio. Del mismo modo, si un meme con una afirmación engañosa sobre el candidato aparece en Instagram pero en ningún otro lugar, una campaña centrada en sus votantes sabrá que ese ataque merece ser monitoreado pero muy posiblemente no requiere de una conferencia de prensa para responderlo.


La escucha social inteligente es la condición previa para clasificar las amenazas en forma efectiva. Esto es descubrir cuáles se pueden ignorar por completo, cuáles requieren una espera atenta y cuáles necesitan una respuesta inmediata.


Con demasiada frecuencia, las campañas pierden un tiempo precioso haciendo exhaustivas investigaciones sobre posibles ataques en todas las redes sociales. Con esto se arriesgan a lo que se llama "el sesgo de confirmación", es decir a pensar que cada publicación falsa contra el candidato es una amenaza mortal para la campaña. Esta actitud no es buena porque incrementa la posibilidad de amplificar ataques que en un primer momento no eran importantes, y que posiblemente si no hubieran sido contestados por la campaña, esta desinformación no le hubiera llegado a la mayoría de sus votantes.



4. Usted no está solo en esta lucha

Las campañas no necesitan sentirse solas en la lucha contra la desinformación. Hay muchos centros de actividad anti-desinformación: defensores de la democracia, expertos en seguridad nacional y ciberseguridad, agencias contra-extremistas, defensores de la privacidad, fuerzas del orden y plataformas de redes sociales. Aunque es posible que muchos de ellos no compartan el enfoque electoral de su campaña, aún pueden brindar una ayuda importante respecto a la forma como se enfrenta la desinformación.


Personas y organizaciones que están preocupadas por similares objetivos políticos, la soberanía democrática, la privacidad de los ciudadanos y la responsabilidad de las plataformas, deben encontrar nuevas formas de trabajar juntas. Se necesita un enfoque intersectorial para combatir las amenazas en línea. Es necesario difundir los nuevos conocimientos y tecnologías contra la desinformación, tan rápido como innovan quienes producen estos ataques. Las campañas mientras se mantienen enfocadas en obtener la mayor cantidad de votos el día de las elecciones, deben simultáneamente trabajar en la construcción de puentes con otros grupos, para que todos se puedan beneficiar de las mejores prácticas contra la desinformación.


Nota: Los textos obedecen a traducciones libres y editadas con el fin de brindar mayor claridad al material original.



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Este artículo fue escrito por Mauricio Florez Morris, Ph.D. El autor ha sido profesor en las facultades de Ciencia Política y Sociología en University of Maryland, George Washington University, Georgetown University, y North Virginia Community College en los Estados Unidos. En la Universidad del Rosario y la Universidad Javeriana en Colombia, al igual que en la Universidad de Buenos Aires y la Universidad del Salvador en la Argentina.

Su actual interés académico se centra en temas relacionados con los estudios de opinión pública, campañas electorales, marketing, liderazgo y psicología política. Es miembro de la American Association of Political Consultants (AAPC), la American Political Science Association (APSA) y la American Sociological Association (ASA), al igual que de la Asociación Colombiana de Consultores Políticos (ACOPOL). Ha trabajado en campañas electorales para organizaciones afiliadas al Partido Demócrata en los Estados Unidos.

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