Leon Panetta: Lecciones en Liderazgo y Políticas Públicas

¿Cómo un hijo de un cocinero emigrante italiano se convierte en parte de la élite gobernante norteamericana? ¿Qué enseñanzas nos deja su vida pública como Congresista, Jefe de Gabinete de la Casa Blanca durante la Administración Clinton, Director de la CIA y Secretario de Defensa en el gobierno Obama? Su libro "Worthy Fights" (Peleas que valen la pena), de Penguin Press, 2014, (498 páginas,) nos ofrece importantes lecciones de cómo surgir y mantenerse en la arena política.

 

Leon Panetta ha sido uno de los políticos Demócratas más influyentes en Washington D.C. Su interés por los asuntos públicos lo llevaron a estudiar Ciencia Política y Derecho en la Universidad de California, Santa Clara. Luego formó parte del ejército durante los años 60. Sus primeros pasos en política lo llevaron al puesto de asesor del senador Republicano, Tom Kuchel de California. Panetta recuerda que al ser contratado, su nuevo jefe le dijo: "Mira, tú vas a ser tentado en esta ciudad (Washington, D.C:), muchas personas te van a querer invitar a almorzar, ellos trataran de darte regalos. Van a intentar usarte para influirme, yo solo quiero recordarte que nuestro trabajo es servir al interés público y a los habitantes de California. Eso es lo primero. Y lo segundo es recordarte, que cuando te levantas por las mañanas es a ti a lo primero que vez en el espejo." La agenda legislativa de Kuchel lleva a Panetta a especializarse en el uso del poder del gobierno federal para proteger y extender los derechos civiles, especialmente fomentar la integración racial en los colegios. Pese, o debido, al trabajo legislativo Kuchel pierde su relección en 1968 y Panetta comprende el viejo adagio político que indica que no se aprende de política hasta que no se ha perdido una elección.

 

 

Con la victoria de Nixon, Panetta ingresó al Departamento se Salud, Educación y Bienestar Social (HEW) para impulsar políticas antisegregacionistas. Recuerda que cuando visitaba los Estados del sur, el grado de animosidad hacia él era tan alto, que en las noches acostumbraba a pegar cinta pegante (scotch tape) en las puertas del carro, como medida de vigilancia para prevenir posibles atentados contra él. Fuera de lo anecdótico de esta medida para alguien que en el futuro iba a ser el director de la CIA, su situación política dentro de la administración Nixon era difícil, debido a las múltiples presiones de políticos blancos del sur, que por razones electorales, solicitaban reducir la velocidad con que Panetta buscaba implementar las políticas de integración racial. Un final previsible de este conflicto fue el despido de Panetta, quien reconoce haber cometido la novatada de pensar que las fuertes convicciones que él tenía por los derechos civiles eran compartidas por otros funcionarios en la administración Nixon.  

  

 

El siguiente puesto de Panetta consistió en trabajar en la coordinación de relaciones intergubernamentales para John V. Lindsay, alcalde de la ciudad de New York. Para Panetta, Lyndsay era un político, que no solo se asemejaba a John Kennedy en su roce con celebridades, su inteligencia y su nivel cultural, sino que también era admirado por los neoyorquinos por su forma de gobernar. A Lindsay se lo podía ver en la calle con los puños de la camisa remangados, recogiendo canecas de basura o regañando a las personas mal estacionadas. Aunque Panetta trabajó en el comité para lanzar a Lindsay a la candidatura presidencial, encontró que, pese a la inteligencia e ideas del candidato, él carecía de la habilidad para hacer aliados. No era capaz de tomar un teléfono y llamar a la madre de un concejal para desearle feliz cumpleaños. En términos técnicos, su nivel de inteligencia emocional no era muy alto. 

 

De regreso a California, Panetta practicó leyes durante dos años junto a su hermano mayor, defendiendo los derechos civiles de varias minorías. En 1972 cambia su afiliación al Partido Demócrata y en las elecciones de 1976 compite contra el entonces representante Republicano Burn Talcott en la elección para el Congreso de los Estados Unidos. Uno de los primeros aciertos de su campaña fue contratar al consultor John Franzén quien lo asesoró en el uso de la televisión y en diseñar su campaña confrontado a Talcott, no en términos ideológicos, sino en la falta de resultados del Representante. Aunque parte de la falta de efectividad legislativa del Republicano Talcott se debía a que la Cámara baja estaba controlada por los Demócratas, Panetta usó este punto para atacarlo con el slogan "No más excusas." También aprovechó el hábito que Talcott tenía de no ir a ciertas reuniones de comités para lanzar una propaganda llamada "la silla vacía." En ella se mostraba una silla desocupada en una sala de comité mientras una voz preguntaba: "¿Quien, si es que hay alguien, está realmente representando a este distrito en Washington?"  Panetta ganó las elecciones con el 53.7% de los votos. 

 

Temprano en su carrera parlamentaria, Panetta se da cuenta que ganar una elección y trabajar en el Congreso son dos cosas diferentes. Para Panetta el principal error de Talcott fue pasar la mayoría de su tiempo en Washington D.C., así que, para no repetir ese error, deja a su familia en Carmel Valley, California, nombra a su esposa Sylvia como su representante oficial en su distrito y viaja todas las semanas a California donde pasa de jueves a domingo hablando con sus cuadros políticos y votantes. Esto en parte funcionó porque durante sus días de trabajo en Washington, las personas de su distrito electoral sabían que hablar con su esposa Sylvia era como hablar con él.

 

La primera dificultad que experimentó como congresista, fue la votación para subir los salarios de los parlamentarios. Pese a las presiones de los líderes del Congreso quienes le aseguraron que ningún congresista pierde su puesto por aumentarse el sueldo, Panetta vota en contra del proyecto, y cuando el mismo se convierte en ley, él decide devolver el incremento salarial todos los meses. Por supuesto, esto le ayudo mucho en su campaña de reelección en 1980 junto con el slogan "Trabajando para nosotros" y la imagen de Panetta firmando todos los meses los cheques de devolución de parte del salario. 

Otro elemento clave para consolidar su base electoral en California, fue la capacidad de Panetta para encontrar y apoyar proyectos que unieran a todos los votantes de su distrito. Un ejemplo de estos tópicos fue su decisión de unir a la comunidad para enfrentar a la industria petrolera y prohibir la explotación del crudo frente a la costa de Monterrey.  Bajo la bandera de preservar las costas unió a la industria turística con las organizaciones interesadas en la defensa de temas ecológicos. Otro de los proyectos unificadores fue el de extender los servicios de salud a las personas desahuciadas que decidieran pasar sus últimos días fuera del hospital. Hasta ese momento, la ley le quitaba todos los beneficios médicos a personas que optaran por salir del hospital para morir en sus casas o en otros sitios más acogedores. La creatividad de Panetta para formular políticas públicas que unificaran su distrito también se vio cuando ante la inminente clausura de Fort Ord, la base militar en su región y el previsible efecto negativo que esto iba a tener entre los residentes, pudo convencer a la Universidad de California de abrir un campus, reutilizando las edificaciones ya existentes. A posteriori se comprobó que el campus universitario, hoy conocido como Cal State Monterrey Bay, generaba mayores beneficios económicos en la región, que la base militar. 

 

Pese a estos importantes logros, el factor determinante que catapultó al Representante Panetta a ser uno de los principales funcionarios de la Administración Clinton fue su interés y conocimiento del manejo del presupuesto. Es anecdótico que parte del interés por este tema, se originó como resultado de haber sido designado como el responsable del manejo del parqueadero del Congreso. Allí comprendió que manejar recursos, así fueran simples estacionamientos, le daba un enorme poder de influencia política con sus colegas. Mientras la mayoría de los congresistas solo se interesaban por financiar sus proyectos, Panetta descubrió que el manejo del presupuesto en su totalidad, lo controla todo en el gobierno, por lo que decidió adquirir una visión global del mismo. También se dio cuenta que el poder real no estaba en los comités que aprobaban gastos, sino en las reuniones de conciliación donde se cuadraban las partidas aprobadas por todos los comités y que muchas veces modificaban los presupuestos originales. Panetta comprendió que tener un dominio de las reglas y la información era mucho más importante para un congresista que su cargo o su antigüedad en la corporación. Su concepción política le hizo entender mejor que nadie, que una fructífera discusión de presupuesto no se basa en hablar de números sino de prioridades del gobierno.

 

 

En 1993, Panetta llega como Director de Presupuesto a la Casa Blanca y un año después es promovido al puesto de Jefe de Gabinete, cargo que mantiene hasta 1997. Como asesor en políticas públicas, siempre entendió que una de sus principales funciones era la de ofrecerle al presidente diferentes y realistas alternativas de acción, y luego ayudar a implementar la que el presidente escogiera, evitando siempre ofrecerle solo una posibilidad. En diferentes puntos de su biografía, Panetta repite este consejo. Por ejemplo, como director de la CIA, Panetta le presentó al presidente cinco diferentes alternativas para atacar la casa donde estaba Bin Laden. El entendía que la persona que fue electa para tomar las decisiones era el presidente, no sus asesores. 

 

Dentro de la Casa Blanca, Panetta lideró varias batallas contra otros colaboradores de Bill Clinton. Por ejemplo, frente a la crisis económica, mientras Carville y Begala miraban con buenos ojos mantener un gasto federal deficitario, Panetta apoyaba la reducción del déficit, anotando que cada centavo que el gobierno gasta pagando por los intereses de la deuda, era dinero que se le sacaba a los programas sociales de ayuda a los pobres y enfermos. En la visión de Panetta, la mejor fórmula para reducir el déficit es el aumento del empleo formal, ya que, en el esquema impositivo norteamericano, los asalariados pagan impuestos y no consumen asistencia social. Siempre entendió que reducir los gastos de gobierno trae costos políticos a corto plazo, pero recompensas a largo plazo. Es una alternativa que implica gran dosis de disciplina y paciencia, pero en el caso de la administración Clinton, se tradujo en la disminución del desempleo de un 7% a un 4%, al igual que en una importante baja en los indicadores de pobreza e inflación. 

 

 

Como Jefe de Gabinete su principal trabajo fue mantener al Presidente concentrado en los asuntos importantes para resolver. Una clave para lograr esto era la de estructurar las reuniones del Presidente para que estas produjeran claras decisiones y luego asegurarse que el resto de funcionarios actuaran de acuerdo con lo decidido.

 

Antes que Panetta asumiera este cargo, existían muchos conductos para llegar a Clinton, y esto se traducía en que el Presidente usualmente estuviera inundado de información, lo que dificultaba cualquier toma de decisiones. Al ser el único canal para llegar al Presidente, Panetta logró organizar de forma más eficiente la agenda de la Casa Blanca y esto ayudó al Presidente a tener dos horas libres para leer, pensar o llamar a congresistas.

 

Una de las dificultades que Panetta enfrentó, surgió cuando Bill Clinton decidió recibir en secreto la asesoría del consultor conservador Dick Morris. Era una época donde Morris hacia encuestas de opinión sobre muchos tópicos y asesoraba al presidente sobre su manejo de tiempo y presentación en público, mirando exclusivamente los datos electorales y sin tener en cuenta su implicación en las políticas públicas. Parte del problema de Panetta con Morris se debía a que este parecía tener respuestas para todo, pero rara vez suministraba las tablas estadísticas que apoyaran sus opiniones. La influencia de Morris fue definitiva para mover a Clinton hacia el centro del espectro y tomar algunas iniciativas de gobierno, como las modificaciones en el estado asistencial, que anteriormente eran monopolio de los Republicanos. Esta táctica política recibió el nombre de triangulación y sin duda ayudó en la reelección de Clinton, pues atrajo muchos votos independientes y moderados. La influencia de Dick Morris sobre Clinton termina en septiembre de 1996, cuando se descubre que el consultor estaba compartiendo información política confidencial con Sherry Rowlands, una trabajadora sexual con quien mantuvo una relación. Durante el escándalo se descubrió que Morris la dejaba escuchar secretamente las conferencias telefónicas donde trataba temas delicados con el Presidente. 

 

 

La caída de Dick Morris fue tan abrupta que por primera vez en la historia Time Magazine repitió el personaje de su portada. La primera de ellas hablando de la influencia que tenía Morris sobre Clinton, y la siguiente semana, especulando sobre la forma como este escándalo podía afectar la administración Demócrata. Cabe anotar que actualmente Morris continúa trabajando como consultor político, dentro y fuera de los Estados Unidos. También aparece con regularidad como comentarista en el canal Fox News y tiene varios textos en comunicación y mercadeo político. Su olfato político, lo llevó, por ejemplo, a asesorar a Mitt Rommey para que escogiera a Marco Rubio para su fórmula de vicepresidente. Como es conocido, Rommey terminó seleccionando a Paul Ryan, lo que no le sumo muchos votos, especialmente en la comunidad latina.     

 

Al finalizar el primer periodo de la administración Clinton, Panetta renuncia a su puesto en la Casa Blanca y vuelve a California donde funda el Panetta Institute for Public Policy en Cal State Monterrey Bay (http://www.panettainstitute.org/). Este instituto goza de un presupuesto promedio de dos millones de dólares anuales y su trabajo se enfoca en el desarrollo de nuevos líderes, en la promoción de proyectos ecológicos que sean promotores de crecimiento económico, y en explorar alternativas para fomentar el ejercicio de una ciudadanía responsable y comprometida con la nación.  

 

 

 

Aunque Panetta jamás se ausentó de la escena política de los Estados Unidos, su segunda etapa como funcionario del gobierno federal se inicia con su nombramiento como Director de la CIA durante la primera administración del Presidente Barak Obama. Estos son momentos cuando la agencia de inteligencia es cuestionada por sus prácticas poco ortodoxas de extracción de información a prisioneros y Obama necesita de una persona con imagen, excelente capacidad administrativa y buenas relaciones con el Congreso que le permitan restaurar la credibilidad de la CIA. 

 

Entre las habilidades administrativas que Panetta llevo a su puesto se encuentran el estudiar y acoplarse con la cultura de la organización, el ser estricto con la agenda de trabajo diario y el incluir a las personas claves (muchos de ellos sus subordinados) en la toma de decisiones. Él también insistía en que sus subalternos fueran honestos y le informaran de todos los problemas tan pronto estos sucedieran. Desde conflictos con otras agencias del gobierno hasta problemas de agentes en el exterior, debían ser informados a Panetta antes que ellos llegaran a la prensa. Como Jefe de la CIA Panetta comprendía que la victoria final contra las organizaciones que pretenden destruir a los Estados Unidos no se obtenía solamente con la fuerza, sino con la determinación de ser coherentes con los ideales norteamericanos de decencia y respeto a la dignidad humana. Por esta razón, él criticó las técnicas de interrogatorios a prisioneros donde se violaban estos principios, aunque de igual forma reconoció que la información obtenida por medio de estas prácticas y que sirvió para prevenir otros ataques, posiblemente no hubiera sido obtenida por otras vías. Como Director de la CIA defendió a todos sus funcionarios, quienes en el pasado habían actuado de buena fe, confiando que las órdenes recibidas estaban dentro de los parámetros legales permitidos para la defensa nacional. Panetta comprendió que, en este tipo de organizaciones tan claves para la seguridad nacional, no se puede permitir que sus funcionarios pongan en duda la legalidad de las órdenes dadas por sus superiores. Él creía firmemente que la mejor forma de proteger la nación crear alianzas entre el gobierno y el partido de oposición, y entre el poder ejecutivo y el legislativo. Esto significaba construir confianza entre las partes para poder compartir información que llevase a una mejor toma de decisiones. 

Varias reformas administrativas en la CIA llevaron a la eliminación de Bin Laden. Por ejemplo, en una de las primeras reuniones con oficiales de alto rango de la agencia, Panetta preguntó ¿Quiénes eran los encargados de ubicar a Bin Laden? Para su sorpresa muchos de los funcionarios presentes alzaron la mano. Ante esto Panetta reflexionó que si algo ha aprendido después de 40 años de gerencia es que cuanto todo el mundo está encargado de algo, en realidad nadie lo está. Por lo que comisionó a solo dos personas para que coordinaran la búsqueda del terrorista. Como Director de la CIA también aprendió que a diferencia de las películas de espionaje donde las pistas para resolver los casos se revelan de golpe, en la vida real, la información de inteligencia resulta de un proceso paciente donde existe una lenta acumulación de datos, muchos de los cuales ambiguos, pero que colectivamente ayudan a apoyar una tesis.   

 

Así fue el proceso para dar con el paradero de Bin Laden en Abbotabad, Pakistán. De hecho, el líder de AlQaeda vivía con tanto sigilo que hasta último momento no se pudo tener un 100% de seguridad que él era el misterioso habitante de la casa que esporádicamente circulaba con rápidez por el jardín para hacer algún ejercicio. Panetta encontró que la frustración al no poder confirmar la identidad de los habitantes de la casa era tan grande en la CIA, que los agentes ya se habían dado por vencidos. Para solucionar esta crisis, él les ordenó que, para la próxima reunión, debían traer, así fuera algunas ideas locas para establecer la identidad del misterioso caminante. Como resultado de esto, en la siguiente reunión se propusieron acciones como lanzar una bomba de olor para que la gente saliera de la casa y poderlos fotografiar. También se habló de poner micrófonos en las bolsas de comida que se mandaban a la casa, y hasta se propuso instalar un alto parlante con una voz que dijera: "Ala pide que salgan de la casa". Aunque todas las ideas fueron imprácticas, pues se corría el riesgo de ser detectados, este ejercicio logró reenergizar al equipo encargado de identificar a Bin Laden. En la narración de este episodio también nos enteramos que la acción contra Bin Laden fue exitosa gracias a la orden de Barak Obama de llevar helicópteros de reemplazo en caso de que alguno de ellos sufriera algún percance. Sin duda esta orden presidencial se dio con base en lo aprendido durante el fallido intento de rescate de los rehenes en Irán durante la Administración Carter.   

 

 

Como director de la CIA, Panetta también entendió que una forma para construir confianza con los miembros del Congreso era compartiendo información con ellos. Respecto a los periodistas, su clave para cimentar buenas relaciones fue hablar con franqueza, lo cual no significaba compartir toda la información, pues para él, el secreto era una herramienta para defender la nación. Además, entendía que mientras que en el mundo de la teoría se pueden encontrar certezas, en la vida real toda decisión esta sujeta a disputas. Esta y otras actitudes políticas se debieron a una simple formula o principio rector que Panetta usaba desde que fue congresista, él siempre se preguntaba qué curso de acción tomaría un ciudadano común si tuviera toda la información que él poseía. 

 

Como Secretario de Defensa, Panetta tuvo que enfrentar importantes cortes en el presupuesto militar. De esta experiencia aprendió que la forma para controlar el ritmo y el tipo de recortes presupuestales es ser pro-activo frente al Congreso. Antes de que los parlamentarios pudieran empezar a discutir los recortes, él les ofrecía una propuesta. Panetta aprendió que lo peor era dejar que el Congreso tomara estas iniciativas presupuestales. Desde su visión filosófica, Panetta asocia el concepto de seguridad con el de libertad. Inclusive en la vida diaria, para gozar de libertad, se requiere un mínimo de seguridad, tanto a nivel de nación como en la vida de las personas. 

 

En su biografía, Panetta narra innumerables conversaciones con presidentes y otras figuras importantes de la política internacional. La pregunta que más le llamó la atención se la hizo Hamid Karzai, Jefe de Estado de Afganistán, él lo interrogó sobre ¿Cuál era el secreto para que los Estados Unidos fueran tan exitosos militarmente? después de la sorpresa inicial que le produjo la pregunta, Panetta le contestó que esto se remontaba a George Washington, quien tomó la decisión de renunciar a su rango militar cuando lo nombraron presidente. Esto generó el precedente del control civil sobre los militares y demostró que un líder efectivo no necesita controlar todos los aspectos de la sociedad. 

 

 

Panetta también entendió la importancia que tienen las fuerzas armadas como motor para modernizar e integrar la sociedad. Uno de estos momentos en la historia de los Estados Unidos que lo inspiraron fue en 1948 cuando el Presidente Truman ordenó el fin de la segregación racial en las tropas. Bajo el liderazgo de Obama y Panetta otros dos hitos se lograron: El permitir que homosexuales sirvieran abiertamente en el ejército (2011) y el eliminar las diferencias de género respecto a todas las actividades que se realizan, incluyendo la participación en combate (2013). También tomó estrictas medidas, dignas de ser imitadas por otros países, que lograron disminuir significativamente los casos de abuso sexual dentro del ejército. De igual forma, Panetta les dio gran impulso a los programas de guerra relacionados con el uso de drones y con el internet. Para él la clave para mantener el poder militar no estaba simplemente en la tecnología, sino en el personal, y especialmente en los valores que guían sus acciones. 

Desde el punto de vista periodístico, la biografía de Panetta sorprendió por algunas críticas que le hace al Presidente Obama. Por ejemplo, lo califica como una persona muy fría y poco pasional en la toma de decisiones. Para Panetta, Obama analiza los problemas más como un profesor universitario que carece de emociones que como un líder. También indica que muchas de las decisiones importantes que se tomaron en la Casa Blanca no tuvieron en cuenta las opiniones de sus Secretarios (o Ministros). A ellos pocas veces se le permitía tomar sus propias iniciativas o cabildear a los congresistas. La consecuencia de esto fue que, frente a las críticas, muchos de sus colegas del gabinete, no se sentían comprometidos para defender las políticas de la Administración Obama. Aunque muy influyente, Panetta no siempre pudo convencer a Obama en las políticas públicas. Por ejemplo, no se le hizo caso en la importancia de mantener algunas tropas norteamericanas en Irak, lo que a la larga se considera como una de las razones para el fortalecimiento del Estados Islámico en esta región. 

 

 

En una reflexión final, Panetta señala que la política se basa en relaciones personales donde los mejores resultados se obtienen cuando sus participantes con buena voluntad, se esfuerzan por conocerse y por entender los puntos de vista de la contraparte para buscar soluciones que favorecen a todas las partes.  

 

Panetta nos recuerda que los americanos están más unidos de lo que parece, pues todos buscan darle seguridad a sus familias y una mejor vida a sus hijos. En otras palabras, la unión de una sociedad se logra enfatizando sus objetivos comunes. Es la responsabilidad de los líderes el conducir a la sociedad en esa dirección, y dejar de preocuparse en obtener ventajas para ganar elecciones. Panetta encuentra que, aunque muchos norteamericanos no se ponen de acuerdo en temas que van desde el béisbol hasta la seguridad nacional, si hay un consenso respecto a los sueños compartidos y al deseo por solucionar las necesidades básicas de la población. Al liderazgo le corresponde brindar seguridad y prosperidad, pues la alternativa es la inestabilidad y la incertidumbre, que solo genera para todos, una vida más difícil. El liderazgo requiere sacrificio y compromiso, le exige al gobernante estar comprometido con propósitos fijos y siempre estar dispuesto a escuchar a los otros. Estas virtudes de liderazgo a veces se olvidan en el diario quehacer de la política. Como toda buena biografía, la vida y experiencia de Leon Panetta nos ofrece lecciones que transcienden los lugares y momentos históricos que ella describe.     

 

 

Material Complementario:

 

 

Video con la conversación de Leon Panneta con Frank Sesno, Decano del School of Media and Public Affairs, The George Washington University (En Ingles)

 

 

 

Video de Leon Panetta "On Leadership for a Changing World" (en Ingles)

 

 

 

 

 

 

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© 2016 Creado por Mauricio Florez Morris

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